Buenas gentecilla,
Muchos nos aburrimos, y nos quejamos constantemente de la pobre experiencia rolera y de lore, salvo excepciones que nos aporta el WoW.
Otros pocos de nosotros intentamos divertirnos como podemos, sobretodo en ese peaso de Reino de Los Errantes, haciendo nuestros pinitos roleando nuestro personaje, descuidando un poquito nuestro avance.
Y aún son menos, los que traspasan la línea y viven realmente el Lore, y se reúnen en Grandes Hermandades como los Alba de Plata (De la cual nuestro compañero Macnabook, en Cánticos de Leyenda ha mostrado un trocito en su Podcast 004).
Pues bien, para aquellos amantes de los Buenos juegos de Rol, Bioware ha lanzado el que será sin duda su obra maestra: “Dragon Age: Origins”.
A mi me lo recomendó un amigo, y he de seros sincero, nada más decírmelo contesté:
- “Va tío, ahora que tengo Internet, no creo que me vaya a meter con un jueguecito offline”.
Pues sorpresa para mí, que en un día tonto en el curro me lo bajo(de manera totalmente ilegaloide, no permitida Sinde) y empiezo a echarle un ojo… así con cara de “no te ralles mucho, que las chapas te esperan chavalote”.
Nada más empezar me encuentro con poquita cosa, un cojonudo tema coral de temática épica, y un creador de personajes que hace más hincapié en la estética del personaje, que en el maldito binomio Raza/Clase.
Sólo hay tres razas: Humano, Elfo y Enano. Pincho la primera, y que coño… donde están las 40k clases parcialmente diferenciadas a las que nos tienen acostumbrados.
Sólo 3 clases: Guerrero, Mago y Pícaro. No me jodas, que no hay ni sacerdotes, pero en que coño andan pensando éstos de Bioware, han entrado en “Enrage” como el tito Morti.
Pues nada, pincho la primera, y selecciono una apariencia predefinida que me mola.

¡Tankazo al canto!
Comienza la historia, una buena secuencia in-game, parece que al menos la parte gráfica no es su punto débil.
Buen intercambio de planos.
Sale el Irlandés cabrón que me hice, anda coño, si resulta que vivo en un castillo de la ostia, y soy hijo del amo.
Salgo pa’ fuera y me cuentan que mi perro “la está liando parda” en la cocina del castillo, que a ver si puedo echarle un ojo al asunto. Pues nada, al lío.
Aparece el sistema de diálogo, y me quedo a cuadros.
Y no por la variedad de las respuestas que puedes darle a la cocinera… sino porque yo, perro viejo, en este tipo de juegos me gusta explorar todas las opciones de diálogo y voy buscando el IF de la conversación que me devuelva al principio.
Y lo que me encuentro es un muro tan jodidamente inexplugnable, que me deja a cuadros. Y es que, cuando tomas una decisión importante, ésta tiene consecuencias… tanto las malvadas como las que te llevan por el camino de baldosas amarillas de Dorothy (Y no siempre a mejor, se pueden liar unas muy buenas en el grupo).
Se va definiendo tu personalidad, en función de lo que decides… pero esta vez de verdad, ¡joder!.
Paro, me fumo un cigarro, llamo por teléfono al cabrón de mi colega.

Cigarrito de frustración
Yo mismo: ¿Que coño es ésto?.
Colega cabrón: ¿Por donde vás?- Sin ni siquiera preguntar que era “ésto”.
Yo mismo: Por el principio.
Colega cabrón: No hay vuelta atrás – y cuelga el cabrón, ni que Yoigo le cobre por recibir llamadas.
Y es la jodida verdad, no hay vuelta atrás. Tanto si era para decidir que era un noble guerrero, como para ser un rastero hijo de mil súcubos.
Pasan las horas y veo que no es que tenga Lore… es que para ir descubriéndolo es necesario ir desvelando o encontrando restos de trama. ¡La puta polla! Que cojones es eso de saber lo que es la “Ruina”, así de primeras.
Ya metido en el lío me doy cuenta de que no se trata de un juego de niños. Nada más lejos de la realidad.
Cojonudos insultos en los diálogos, actitudes descaradamente rastreras o traicioneras, escenas subidas de tono (Por lo que se vé hay sexo, sí. Pero es que llega a tal punto que podremos elegir la orientación sexual de nuestro personaje), violencia (algunas muertes activan movimientos finales espectaculares), sistema de logros para medirse el @MiembroReproductor online, y un realismo abrumador (qué es eso de matar a 5 bichejos y no mancharse las manos, hay momentos en los que podemos mancharnos de sangre a lo grande).
Una historia que te sumerge desde el primer instante (Sorry, no hay spoilers, pero confiad en el tio Kaz – Un enano barbudo y borracho nunca miente).
Y que es lo que ha pasado, pues que por fin encontré el puñetero y jodido juego más bien acabado de la historia, y por lo tanto: “Adios farmeo de chapitas en Heróicas”.
Advertencia: Abstenerse retrógrados y gente de mitología fija.
Por descontado que ya forma parte de mi orgullosa colección de juegos originales, LA DUDA OFENDE COJONES.


